La discusión con los estudiantes me ha hecho pensar sobre la afirmación de uno de ellos, que decía que tenemos una vida paralela online y que al morir offline deberíamos morir también en las redes sociales para que fuera más real. Algo me chirría en esta afirmación ¿tenemos una vida paralela? Yo creo que no, al menos no necesariamente es paralela, sino que está totalmente integrada. Separar offline de online ya no es factible porque lo online es simplemente un canal más de comunicación entre personas.
Las formas de comunicarnos son variadas, se me ocurren estas:
- Comunicación presencial (offline) síncrona, que coincide en espacio y tiempo: reunión, comida familiar, etc.
- Comunicación por telecomunicaciones síncrona, que coincide en tiempo pero no en espacio: teléfono (offline), videoconferencia (online), chat (online)...
- Comunicación offline asíncrona que coincide en espacio pero no en tiempo: un post-it pegado en la nevera de casa con un mensaje para tu pareja
- Comunicación online asíncrona que no coincide en espacio ni tiempo: email, mensajes en el muro de una red social, post en un blog o en Twitter
Y volviendo al origen de la reflexión, el hecho de que en Facebook se quede el muro de las personas que mueren lo encuentro similar a que quede una fotografía en casa de la familia y una placa en el nicho del cementerio. No sigue la vida online, sólo sigue el recuerdo, y lo hace en forma de foto, de placa, de obituario en el periódico... y ahora también en Facebook, que por cierto tiene un espacio distinto para personas que han fallecido (y se les comunique, claro, para que puedan pasarlo a esa sección). Así nos pide Facebook que comuniquemos el fallecimiento de un contacto, y de esta manera su cuenta pasa a la modalidad de "memorializing account":

No estoy segura de querer que mi muro se quede ahí una vez que yo muera. Tampoco estoy segura de querer una placa en el nicho, ni un obituario en el periodico. Las fotos sí, eso me gusta más.